BIENVENIDAS / OS a Los Amigos de los Iberos

 

 

                     

 Número de Octubre:  20 -10 -2004


PUESTA EN VALOR DE LA CIUDAD IBÉRICA

Conjunto arqueológico Cerro de las Cabezas, en Valdepeñas, como ejemplo de una excelente puesta en valor

 

"A CABALLO ENTRE ANDALUCÍA, LEVANTE Y LA MESETA ENCONTRAMOS EL YACIMIENTO IBERO-ORETANO DEL CERRO DE LAS CABEZAS. SITUADO EN UN CERRO DE 805 METROS DE ALTURA, DESTACA EN EL MARCO DE LAS ESTRIBACIONES DE SIERRA MORENA Y SOBRE LAS AMPLIAS LLANURAS DEL CAMPO DE MONTIEL Y CALATRAVA." 

 

Texto y fotos de J. Vélez Rivas, J. J. Pérez Avilés y M. Carmona Astillero

Revista de Arqueología, nº 279, Julio de 2004

 

 

La excavación del yacimiento arqueológico del Cerro de las Cabezas ha puesto al descubierto una pequeña parte de la ciudad ibérica que esconde. Las campañas sistemáticas que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha está llevando a cabo en colaboración con el Ayto. de Valdepeñas, desde años atrás, van poniendo al des-cubierto parte de las áreas urbanas y defensivas de la ciudad, mostrándonos su urbanización, almacenes, áreas domésticas, santuarios, torreones y murallas.

A estas actividades de excavación y restauración hemos de añadir la construcción de una serie de infraestructuras que complementan y dan vida al yacimiento arqueológico. Centro de Interpretación, Aulas Didácticas, Sala de Conferencias, Taller de Restauración, Albergue-restaurante son parte de las nuevas construcciones, que tienen como fin la puesta en valor del enclave arqueológico.

Semejante apuesta por la valoración y protección del patrimonio arqueológico está basada sobre pila-res firmes que dan forma y contenido al conjunto.

Por un lado, su excelente situación, junto a la autovía Madrid-Cádiz, eje vertebral de la mitad sur de la península Ibérica, y que sitúa al conjunto arqueológico en inmejorable posición, con fáciles accesos y vías de comunicación para su llegado.

Por otro lado el yacimiento arqueológico es un punto de referencia en la cultura ibera, tanto por la monumentalidad de sus sistemas defensivos, la excelente conservación de sus restos arquitectónicos y arqueológicos, como por su excepcional singularidad, ya que es una de las pocas ciudades ibéricas conservadas en su integridad dentro del panorama peninsular.

A estas dos características hemos de sumar la infraestructura construida, que permite la realización de numerosas actividades culturales, académicas y de ocio para disfrute de la sociedad.

La construcción y puesta en funcionamiento del Centro de Interpretación, en el que los medios audio-visuales, maquetas 1/1, recreaciones arquitectónicas e interpretación de la cultura ibérica desarrollados, adentran al visitante en el conocimiento del medio natural y de las sociedades ibéricas, convierten al centro en un punto de referencia en la actual museología y en la interpretación de un yacimiento arqueológico. Aprovechar estas oportunidades debe ser el reto.

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EL YACIMIENTO ES UN PUNTO DE REFERENCIA EN LA CULTURA IBERA, TANTO POR LA MONUMENTALIDAD DE SUS SISTEMAS DEFENSIVOS, LA EXCELENTE CONSERVACIÓN DE SUS RESTOS ARQUITECTÓNICOS Y ARQUEOLÓGICOS, COMO POR SU SINGULARIDAD.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Taller de arqueología y de restauración del museo 

 

 

 

 

 

PARA FAVORECER LA CONSERVACIÓN SE REALIZAN TAREAS DE MANTENIMIENTO PERIÓDICO, CONSISTENTE EN DESHERBIZACIÓN, LIMPIEZAS DE DEPÓSITOS, REVISIÓN DE CANALIZACIONES, REINTEGRACIÓN DE FALTAS, ETCÉTERA.

Vista de la N-IV Madrid-Cádiz en primer termino. El Centro de Interpretación a la izquierda y a la derecha la ciudad excavada

 

SITUACIÓN

El yacimiento ibérico del Cerro de las Cabezas se sitúa en el kilómetro 207,700, salida 208 de la actual autovía Madrid-Cádiz

Anexo al yacimiento se encuentra la parcela de 2 hectáreas en las se ha desarrollado las infraestructuras necesarias que forman el complejo del Conjunto Arqueológico.

Su buena comunicación con la red de carreteras es un aspecto importante y a tener en cuenta para mayor aprovechamiento, de cara a la captación de viajeros e interesados en su visita.

Los accesos a través de una salida cercana de la autovía permiten una fácil y pronta llegado al Conjunto Arqueológico, tanto para su visita o como parada, para el esparcimiento y ocio.

 

INFRAESTRUCTURAS

Este proyecto nace de la importancia adquirida por el yacimiento arqueológico situado en el Cerro de las Cabezas.

Las actuaciones que se han llevado a cabo desde junio del año 1997 vienen a complementar, dotar de infraestructura y en definitiva, dar a conocer las labores de investigación y puesta en valor de la ciudad ibérica.

El lugar elegido para llevar a buen fin estos propósitos es una parcela de 22.397 metros cuadrados situada junto al yacimiento arqueológico.

Esta parcela de forma irregular linda por el norte con las excavaciones, por el Sur con un carril de acceso a otras parcelas cercanas, por el Este con la vía de servicio que da acceso al Conjunto Arqueológico

Interior del reconstruido Bastión ciclópeo

Centro de Interpretación, vista parcial

Las infraestructuras, que se han llevado y se llevan a cabo, son las siguientes:

En la zona sur, junto a la entrada principal, se sitúa un gran aparcamiento. Desde este punto, un camino peatonal comienza el recorrido de las visitas al recin-to y de acceso a la Ciudad Ibérica.

En la zona norte se sitúa el Centro de Interpretación con forma heptagonal de una sola planta, y unas dimensiones de 850 metros cuadrados.

En la zona central existen dos plazas totalmente diferenciadas ya que van a distinta cota. En una de ellas se sitúa:

. Zona Administrativa con una sola planta y en la que hay aulas, talleres y un almacén.

. El Albergue-Restaurante, de dos plantas con dormitorios, baños, zona de esparcimiento y cafetería.

En la plaza más elevada se sitúa:

. El Taller de Arqueología y Restauración, de una sola planta y un amplio almacén.

. En el Centro de Estudios Ibéricos se dispone de salón de juntas compartido con una biblioteca, un taller de estudio y un salón de conferencias.

El Módulo del Centro de Interpretación tiene una superficie total de 853 metros cuadrados, de los cuales 753 metros cuadrados serán útiles para el des-arrollo museográfico del centro. Cuenta con una zona de acceso de 100 metros cuadrados, con área de recepción, zona de aseos y entrada.

El objetivo del Centro de Interpretación es mostrar al visitante todos los pormenores de la cultura ibérica, mediante sistemas multimedia, audiovisuales, maquetas, paneles y representaciones que muestren el desarrollo y evolución de la cultura ibero-oretana en la Ciudad Ibérica del Cerro de las Cabezas.

La utilización de representaciones en 3D, simulaciones de los sistemas defensivos, recreaciones sobre el urbanismo y desarrollo de la ciudad ibérica, reconstrucciones de áreas específicas, almacenes, casa del alfarero, murallas, nos mostrarán en su totalidad, qué y cómo fue la cultura que se desarrolló entre los siglos VII y III a. de C. en esta comarca.

Información sobre el medio ambiente, ganadería, agricultura, etcétera, son datos a tener en cuenta y que se irán recreando en un paseo a lo largo de los siete gajos en que se divide el Centro de Interpretación.

El objetivo final será que el visitante, vea o no el yacimiento, se vaya con una idea formada sobre la cultura ibero-oretana, mediante la visita al Centro de Interpretación. Esta visita podrá completarla totalmente, con el acceso a la Ciudad Ibera, donde podrá contemplar realmente toda aquella información que se le ha ofrecido en el Centro.

 

Ciudad Ibera:  Área urbana

Restauración del Bastión

ESPACIO I. SALA DE PROYECCIONES.

Recorrido aéreo desde el sur peninsular en que mediante visiones panorámicas de los territorios turdetanos y oretanos aterrizamos en la Ciudad Ibérica del Cerro de las Cabezas, contemplando una visión global del mismo. En este recorrido tratamos de: Querer entender, culturalmente, lo que en la Historia ha significado la Ciudad Ibérica del Cerro de las

Cabezas, nos obliga a alzar la mirada y, a modo de zoom fotográfico, alejarnos para ganar perspectiva. Sólo, así, seremos conscientes de cómo, dicho asentamiento, se entiende dentro de un territorio la Oretania y de una cultura -la Ibera- y, en última instancia, resultado de un mestizaje entre el mundo oriental mediterráneo y las poblaciones indígenas peninsulares preexistentes.

ESPACIO II. EL MEDIO NATURAL.

El Hombre, en su devenir, vive inmerso en el Medio Natural con el que establece un diálogo, en ocasiones lleno de incomprensiones. La economía ibera, basada en una agricultura de secano, conocedora del cultivo de la vid y el olivo, no fue sino la respuesta lógica a este dialogo mantenido con las posibilidades naturales del Medio.

Estas reflexiones se nos muestran en el espacio II, con un recorrido sobre los más importantes asentamientos oretanos del área y sus relaciones con el Medio Natural circundante.

ESPACIO III.

LA ARQUEOLOGÍA CIENTÍFICA.

El deseo de toda persona por conocer su pasado ha sido, y sigue siendo, una constante. La Arqueología, con su rigor científico, satisface esta natural inclinación aplicando un rigurosos método de trabajo.

En el Espacio III se explica al visitante algunos de los principios fundamentales de dicho método; en concreto dos. Por un lado, la utilidad del principio estratigráfico a través de la cual los arqueólogos leen los sucesos y hechos que, en su día, caracterizaron la historia del sitio; por otro, los fundamentos del estudio topológico de las cerámicas, posiblemente uno de los restos más abundantes en los yacimientos.

 

  

Sala de Arqueología Científica:   

 Visita de escolares

                 Una casa ibera:  Almacén de la casa del alfarero

ESPACIO IV.

LA CASA DEL ALFARERO

La cultura ibérica, en los siglos V y IV a. de C. había desarrollado ya, prácticamente, lo que se conoce como " horizonte urbano". Tal y como sigue ocurriendo en nuestras ciudades en el Cerro de las Cabezas su arquitectura es uno de los rasgos materiales más representativos. Paralelamente, la cerámica aparecida en las habitaciones excavadas constituye uno de los conjuntos de mayor valor y personalidad.

Por ello, aunando ambos rasgos característicos, el espacio IV materializa en una casa ibérica ideal, la que habitaría un alfarero de la época. Su construcción, acabados y contenidos materializan una exi-gente recreación.

En esta casa la vista, el oído, el tacto y el olfato, en definitiva casi todos los sentidos, podrán percibir de manera rigurosa lo que debió de ser una casa ibérica de hace 2.400 años.

ESPACIO V. LA ARQUITECTURA MONUMENTAL

El protagonista del espacio V es la reproducción fiel, realizada en resina de un torreón adosado a la muralla del siglo V. Una de las más evidentes demostraciones del carácter urbano del Cerro de las Cabezas, y con él, de la cultura ibérica, es la presencia de importantes construcciones colectivas que ordenaban el espacio habitado.

Dentro de las mismas la arquitectura defensiva combinaba, hábilmente, un evidente carácter militar con otro, ya ideológico, de registro del prestigio y poder. La línea defensiva de la ciudad ibérica del Cerro de las Cabezas, con más de kilómetro y medio de muralla, jalonada de torreones, son buena prueba de esta afirmación.

En esta ciudad cabría señalar, tanto por su tamaño como por el sistema constructivo empleado claramente monumental la existencia de este torreón adosado a la muralla sur, y utilizado con toda probabilidad, como almacén de cereal.

Posiblemente nos encontremos ante la mayor construcción de este tipo documentada en el mundo ibérico.

Con la reproducción de la fachada de este torreón se posibilita "trasladar" tan importante construcción al propio Centro de interpretación y facilitar al visitante un recorrido por su interior, un instante en la historia de esta construcción del siglo IV a. de C.; momento de máximo apogeo económico y urbano de la ciudad.

 

Arquitectura Monumental: Muralla ciclópea

Trabajos de consolidación de los muros

   

Espacio museístico dedicado a la muerte y reconstrucción del ritual funerario de un príncipe

ESPACIO VI. EL RITO FUNERARIO.

Los trabajos de investigación en la Ciudad Ibérica del Cerro de las Cabezas han estado hasta el momento centrado en la documentación arqueológica de los sistemas urbanos y defensivos. Un reto para las futuras investigaciones será la localización de la necrópolis de la ciudad, ante la falta de datos concretos.

Pero no por ello se debía dejar un espacio dedicado a la muerte, fin aparente de nuestro ciclo vital. Pero hablar de la muerte, de los ritos funerarios en el mundo ibérico, supone en definitiva hablar de la concepción que los iberos tenían del Más Allá al que accedían mediante determinadas actuaciones rigurosamente tipificadas; lo que conocemos como el rito funerario.

El Espacio VI del Centro de Interpretación se concreta, únicamente, en la parte del ritual que fue universal para todos los pueblos ibéricos: el duelo ante la muerte de un noble ibérico y la cremación del cadáver. Como lugares sagrados, las necrópolis constituían espacios reducidos, obligatoriamente acotados en donde sólo se enterraban una minoría: las elites aristocráticas.

ESPACIO VII. LA ARQUEOLOGÍA, LA INFORMÁTICA Y EL TURISMO.

Termina el recorrido por el Centro de Interpretación con una llamado de atención sobre las enormes posibilidades que la informática abre a la investigación arqueológica, habiéndose convertido ésta en un elemento habitual en la documentación de los trabajos arqueológicos.

Así mismo se nos muestra, como ha sido el que hacer diario en la construcción y desarrollo de este singular Centro de Interpretación, terminando nuestro paseo por la Cultura ibérica del Cerro de las Cabezas, con el compromiso de aprender disfrutan do del Patrimonio legado por las culturas que no: han precedido. Nuevas muestras y nuevas activad des mantendrán vivo este Centro y su yacimiento verdadero protagonista. Uno y otro no son sino do caras de una misma moneda, el inicio de una utopía lícita: la ambiciosa meta de educar y disfrutar.

El recorrido por la Ciudad Ibérica y la visita a Ios diferentes museos de Valdepeñas -Museo Municipal Museo del Vino completan una atractiva jornada didáctica y cultural cuyo eje principal ha sido la Ciudad Ibérica del Cerro de las Cabezas.

 

El medioambiente en el mundo ibero 

LA CIUDAD IBÉRICA DEL CERRO DE LAS CABEZAS

Se localiza en el sur de la provincia de Ciudad Real, a 8 kilómetros de la actual ciudad de Valdepeñas. Es un gran oppida de 140.000 metros cuadrados situado junto al río Jabalón, y enclavado en un cerro de 805 metros de altura. A lo largo de dicho cerro se levantaron los 1.600 metros lineales que forman la muralla defensiva.

Es éste un poblado en ladera, que ocupaba una estratégica posición en medio de las llanuras de la Mancha, con un control de las vías de comunicación entre la Mancha, Andalucía y el levante, de vital importancia. Durante los años 1984-85 se realizaron las primeras , catas arqueológicas, siendo a partir de las excavaciones realizadas con motivo de la construcción de la actual autovía, Madrid-Cádiz, cuando se confirma la importancia de este gran oppida oretano.

Desde entonces y hasta la actualidad se han llevado a cabo sistemáticas campañas de excavación, promovidas por el Excmo. Ayto. de Valdepeñas y la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha.

El Cerro de las Cabezas es ocupado por primera vez por poblaciones del Bronce Final, allá por los siglos VII y VI a. de C. Estas, asentadas en las áreas cercanas al Jabalón, construían sus viviendas de formas semiovaladas, sin ningún tipo de ordenamiento urbano.

Es a partir del siglo V cuando el actual ordena-miento urbano, localizado durante las excavaciones, comienza a configurarse. Así se construye la mayor parte del sistema defensivo, con murallas de cajas, de clara tradición mediterránea, culminándose en el siglo IV, con las murallas de tipo ciclópeo.

El urbanismo del poblado se estructura en torno a ejes principales y secundarios, dando lugar a una ordenación urbana en torno a grandes núcleos de casas que forman manzanas y barrios singulares.

Será a fines del siglo III, cuando es abandonado, no volviéndose a ocupar en fechas posteriores, hasta época medieval, momento en el que se localizan esporádicas ocupaciones de las áreas superiores del Cerro.

Los trabajos que se han realizado, con respecto a la conservación del yacimiento, están fundamentados en un proyecto subdividido en varios períodos de ejecución, siguiendo un esquema cronológico en base a las necesidades que el área arqueológica demanda.

Las fases de trabajo llevadas a cabo han consistido en:

1°-. Restauración de viales, exteriores del yacimiento, adecuación medioambiental y creación de itinerarios.

2°-. Consolidación de estructuras de habitación, edificios especiales y sistema defensivo.

3°. Reconstrucción, como medida de protección y planteamiento didáctico, de algunos de los edificios más significativos como el Santuario Sur, Bastión ciclópeo, Murallas de cajas de la puerta Norte, Casa de las Pizarras, Hornos cerámicos... Esta fase aún no se ha iniciado quedando pendiente de los estudios pertinentes para la realización de los proyectos concretos de cada edificio, y su probable viabilidad.

En general los materiales empleados en las construcciones no son muy variados. Destacan los elementos pétreos, éstos, han sufrido modificaciones en su forma y aspecto para adaptarlos a las necesidades constructivas. Son principalmente sillares de cuarcita extraídos de la roca autóctona, con formas sencillas e irregulares.

La materia prima utilizada en morteros está compuesta por barro del entorno. Por un lado, destacan los utilizados como pavimentos y argamasas de unión entre sillares, y por otro, los empleados para recubrir las superficies de muros en viviendas. Otras estructuras importantes son las realizadas con adobe y tapial.

Los principales deterioros que sufre el yacimiento, y por lo tanto, los materiales constructivos, se derivan de las características de ubicación en un espacio al aire libre, sobre un terreno con una inclinación acentuada. Existen causas intrínsecas, como la utilización de materiales débiles que ofrecen poca resistencia a las condiciones medioambientales adversas (morteros de barro, tapiales, etcétera) y extrínsecas, determinadas por agentes físico-químicos como sales, cambios medioambientales, agua de lluvia y escorrentía. Las consecuencias originadas se materializan en: faltas y desprendimientos de mortero, tapial y muros de adobe, desprendimiento de cuarcitas, inestabilidad estructural, etcétera.

En general, los procesos que se han llevado a cabo para la conservación y supervivencia de las estructuras arqueológicas, han sido similares en las distintas zonas y edificaciones.

Los tratamientos que se aplican son recogidos, de manera sistemática, mediante informes diarios y documentación gráfica, antes, durante y después de la restauración, apoyados con dibujos y croquis de las distintas áreas restauradas.

Como se ha apuntado anteriormente, uno de los problemas más importantes que encontramos para la conservación del yacimiento, es el agua. Esta se acumula, arrastra, descohesiona y erosiona los materia-les constructivos. Entre las prioridades, destaca la extracción y canalización del agua de lluvia, realiza-da mediante la creación de canaletas, que la recogen y conducen fuera de las áreas excavadas. El agua acumulada en el interior de las habitaciones se elimino de manera individual, estudiando las características y posibilidades de acción.

Las tareas de consolidación van encaminadas al refuerzo y cohesión de morteros, pavimentos, enlucidos, tapiales y muros de adobe, que no han aguantado el paso del tiempo, o hayan perdido las características físico-químicas de estabilidad y permanencia. El consolidante aplicado en los morteros y estructuras primarias es silicato de etilo, que confiere a la superficie tratada nuevas propiedades mecánicas.

Para reforzar la unión entre el material pétreo, protección de morteros originales y reintegración física de faltas, se emplea una argamasa reversible, que permite la traspiración de los muros y es de fácil aplicación. Dicho material esta compuesto por hidróxido de calcio mezclado con pigmento mineral y arena lavada de río, en proporción 3 de arena por 1 de cal. Los tapiales y muros de adobe se protegen mediante el encapsulado superficial con el mortero anteriormente descrito.

En cuanto a estructuras pétreas, generalmente se protegen mediante una hilada de cuarcita, debidamente señalizada y con el pertinente estrato de intervención. Las faltas se reintegran dependiendo de la zona, de los datos empíricos, de la función que pueda desempeñar, etcétera. Dicha reintegración conservará y protegerá las estructuras originales, ayudando a la comprensión del área tratada. Para distinguir las zonas repuestas, se introducen iconos de cerámica cocida que son visibles desde el exterior.

Como medida de protección superficial de las estructuras y morteros utilizados, se aplica un producto con propiedades hidrófobas (hidrofugante) que evita la acción del agua de lluvia y condensación, no varía el aspecto externo de la superficie y permite transpirar a los muros.

En el interior de las habitaciones restauradas colocamos fibra geotextil, que funciona como estrato de intervención, evita el crecimiento masivo de plantas, sobre todo las superiores al no poder enraizar, y sirve de soporte a la terminación con grava.

Para favorecer la conservación de los trabajos realizados durante la campaña de restauración se realizan tareas de mantenimiento periódico, consistente en desherbización, limpiezas de depósitos, revisión de canalizaciones, reintegración de faltas, etcétera.

Actualmente se está trabajando en el diseño de los paneles didácticos que irán situados en zonas puntuales del recorrido. Se realizará una descripción general de la zona, especificando el nombre de la calle, edificio o estructuras especial, reforzado todo, con planimetrías y reproducciones en 3D.

 

 

  

Bastión de las murallas ciclópeas

 


 

BIBLIOGRAFÍA

 

. J. Vélez y J. Pérez (1999), "Oretanos en la Meseta Sur. El yacimiento ibérico del Cerro de las Cabezas",

Revista de Arqueología n° 213.

. J. Vélez y J. Pérez (20U0), El Cerro de las Cabezas.El Patrimonio Arqueológico de C. Real. Métodos de trabajo v actuaciones recientes. Centro Asociado UNED, Valdepeñas. C. Real.

. J. Vélez y J. Pérez, M. Cramona (2002), El Cerro de las Cabezas. Una ciudad fortificada, Junta de Comunidades de Castilla la Mancha. (En Prensa).

. J. Vélez y J. Pérez, T. Moneo (2001), "Un santuario de Entrada Ibérico en el Cerro de las Cabezas",

Complutum 12, Madrid.

. J. Vélez Rivas, J. Pérez Avilés, P. Hevia Gómez, G. Esteban Borrajo (2002), La transición del Bronce Final a la Primera Edad del Hierro en el Cerro de las Cabezas (Valdepeñas, Ciudad Real), Instituto de Estudios Manchegos.