marzo- 2003

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Arturo Ruiz,  Premio Andalucía de Investigación en Humanidades Inb Al Jatib de la Consejería de Educación

Entrevista publicada en el diario IDEAL

Arturo Ruiz, fundador de la Asociación Amigos de los Iberos y Director del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica, nació en Úbeda (Jaén) en 1951. Estudia en Granada y llega a Jaén cuando era la Universidad de Jaén solo Colegio Universitario. El último reconocimiento que ha recibido llega de la mano de la Consejería de Educación en forma de Premio Andalucía de Investigación en Humanidades Inb Al Jatib, dedicado a una trayectoria profesional.

- ¿El Centro Andaluz de Arqueología Ibérica ya tiene la dotación necesaria para funcionar plenamente?

- Siempre se aspira a que haya más, eso es evidente, pero la verdad es que creo que está en un grado de normalidad bastante aceptable. Ya hemos alcanzado proyectos europeos, nacionales ganados en concursos, contratos con las administraciones provinciales y autonómica, la plantilla se consolida en los próximos meses.

- ¿El personal que hay, todavía sin carácter fijo, es suficiente para desarrollar todo el trabajo?

- El año que viene muchos pasarán a ser interinos. En este momento hay siete personas entre contratados y funcionarios y además con becas hay otras siete personas más. Bueno, ya es una cantidad importante. Además, los espacios son magníficos. Falta adecuar la estructura del centro a la política que se va a seguir en Andalucía en torno a todos estos centros de investigación.

- ¿Finalmente habrá un marco común para todos?

- Hace unos años se había lanzado la ideal, la posibilidad, de crear una ley de la ciencia que articulara todas estas universidades que se crean por convenio. Ahora mismo todos estos centros están aislados y lo adecuado sería agruparlos todos en torno a algo así como la estructura de un Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

- ¿Las administraciones están más concienciadas con la conservación de lo íbero?

- Sí. Sobre todo, creo que hemos conseguido alcanzar la conciencia de que lo ibérico en Jaén es importante y ya se ha conseguido también algo que desde aquí dentro no se observa pero que yo ya he visto, es identificar lo ibérico con Jaén. Es algo que me ha sorprendido. Entre los investigadores se dice que es importante ir a Jaén a ver lo ibérico. Lo interesante es que lo mismo que Picasso se identifica con Málaga, lo ibérico se identifique con Jaén.

- ¿Qué falta para que esa identificación sea definitiva?

- Faltan decisiones políticas como el museo o el Viaje al Tiempo de los Iberos, todo lo que hace que esto se convierta en una riqueza para la sociedad de Jaén. Porque si no, tendremos todos la conciencia de que lo ibérico es muy importante, seguiremos aportando nuevos datos... pero lo importante es que la gente vea que no es sólo una cuestión idealista, sino también económica.

- ¿Al final habrá museo?

- Si yo dijera que no... Los arqueólogos creemos que tiene que existir ese museo. Con las nuevas excavaciones lo que se está viendo claro es que el Museo Provincial no tiene capacidad para albergar tantos elementos. Están apareciendo nuevas cosas, como la reproducción de la Cámara de Toya que se ha hecho. Desde el punto de vista arqueológico está justificada la construcción de ese museo. El tema de Jaén y los iberos está vendido, y lo que hay que hacer es dar el paso para construir el museo. Yo digo que sí, que se va a hacer.

- ¿Qué modelo de museo le gustaría ver hecho realidad?

- Yo siempre lo que digo es que si se hace, que se haga bien, porque si no, no merece la pena. Un museo de este tipo tiene varias ventajas, que puede tener los elementos artísticos expuestos, y otra parte que contemple la historia de los íberos, su pasado y el presente. Otro aspecto a tener en cuenta es que en el siglo XIX, cuando surgen los nacionalismos, en toda Europa se ponen a buscar en la antigüedad los orígenes de la nación. Entonces se reencuentra el mundo íbero y casi coincide con las primeras excavaciones que se hicieron. Eso forma parte del proyecto europeo en el que está el Centro, que trata de recuperar la información existente y los archivos que se crearon cuando nacen los nacionalismos en Europa. Eso debería estar también en el museo. También debería tener un espacio expositivo itinerante.

- ¿Y espacios públicos?

- Claro, espacios en los que poder tomar café, en los que se charle. Y tiendas, y todos esos espacios que pueden integrarse entendidos desde el punto de vista del museo como lugar de encuentro. Los niños tienen que jugar y encontrar espacios de juego, porque ya hay toda una museología infantil importante. Estaría bien que se produjese el hecho de que la gente quedase para tomar café en el museo, sería importante. Debe ser un museo abierto, para lo que cambiaría la parte de la entrada de la actual cárcel para que dé una impresión diferente.

- ¿Cómo lleva ser profesor, arqueólogo, director del Centro y, además, relaciones públicas del ese organismo investigador?

- Cuando el investigador decide salir de su torre de marfil ya sabe lo que le pasa. Antes los investigadores se ocupaban de que todos los meses llegase el dinero para continuar trabajando, pero ahora el trabajo ese de relaciones públicas llena muchísimo tiempo. Yo lo tengo asumido, hay veces que me gusta más y otras que me gusta menos, pero no soy mal conversador ni cerrado, y lo llevo bien. Echo de menos volver a ser investigador exclusivamente, aunque sea un año. Pero en general lo llevo bien, porque tengo un gran equipo en el Centro que me suple cuando debo dedicarme más a las relaciones públicas. El subdirector, Manuel Molinos, me sustituye sin problemas y lo llevamos bien.

- ¿Ha conseguido en su vida hacer lo que profesionalmente quiere?

- Sí. Nunca he querido dejar la investigación de lado mucho tiempo y he tenido claro cuando me he separado por alguna circunstancia, que era sólo temporalmente.

- La Junta le acaba de comunicar que ha recibido el Premio de Investigación en Humanidades de Educación ¿Qué supone este reconocimiento a una trayectoria profesional?

- Muy pocas veces se tiene el reconocimiento externo por un trabajo realizado, y si el premio llega con un premio con prestigio como este, realmente me gusta, no lo puedo negar.

- ¿Supone que ha sido un acierto su forma de trabajar?

- Hace años los investigadores que nos hemos ido a la periferia parecía como si nos hubiésemos decantado por una investigación de segundo nivel. Y yo no creo en eso, me parecía que había que cambiar la forma y no situarse en el centro de las universidades fuertes para viajar a los sitios arqueológicos interesantes, sino situar el laboratorio en esos mismos sitios. Y parece que este premio dice que esa forma de trabajar está bien.

- ¿También implica un orgullo para una Universidad pequeña y recién nacida como la de Jaén tener personas reconocidas por la comunidad educativa?

- Para la Universidad es bueno, porque con la actual competencia que hay empiezan a valorar que es bueno tener personas con cierto prestigio. También tengo que decir que el premio me lo dan a mi, pero que en los trabajos de arqueología trabaja mucha gente, y que aunque yo he sido un poco la cabeza de todo esto, el premio es para el Centro Andaluz de Arqueología Ibérica.

 


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