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Reglamento de Actividades Arqueológicas

Un detectoaficionado y un arqueólogo debaten sobre 

EL NUEVO  REGLAMENTO DE ACTIVIDADES ARQUEOLÓGICAS    BOJA julio 2003

 Noviembre 2003   

ENCUESTAS AL FINAL DE CADA COMENTARIO


COMENTARIOS DE UN DETECTOAFICIONADO 


Ambiguo término ese de “actividades arqueológicas” al que ya comenzaba a acostumbrarme y que para mí, solo resulta sinónimo de la querencia del "todo abarcar”.
Si el Artículo 2 define las modalidades de dicho término, me asombra el decidido atrevimiento con que se incluyen  los trabajos de documentación gráfica de pinturas rupestres y de yacimientos. Entiendo el 1º hasta cierto punto pero me parece abusivo y anacrónico el 2º, quizá jocoso, pero preocupante en definitiva.
Si lo que se busca es apartar a cualquier estudioso independiente, de la posibilidad de realizar trabajos someros sobre habitats (alejados de la prospección, por supuesto), me parece patético.
No me gustaría imaginar, que el grupo abundante de personas que se interesan por documentar  y publicar –por ejemplo- restos viarios antiguos, se encuentren mayormente discriminados por leyes selectivas y clasistas, como parece resultar de la presente. De simpleza, tacharía la temática del vallado y cerramiento de yacimientos.
Deja “muy clarito” el Artículo 6, a quién corresponde únicamente la realización de actividades arqueológicas. Podría haberse cuidado más la redacción pues, parece “La Ley del Jefe” con ese artículo F, que viene a decir aquello de “cuando el Jefe no tenga razón, se aplicará el artículo 1º.
No se entiende nada sobre el significado de la  escueta expresión  del Artículo 20.F  “...se deberá contemplar la preservación de la zona excavada, al término de la actividad”. Bueno, ya está contemplada, ¡como un eclipse! Los yacimientos de segunda y tercera, continuarán pudriéndose en la soledad y el olvido.
En el párrafo siguiente (G) se pide a los solicitantes que señalen las fuentes de financiación para la preservación del yacimiento. En el caso de que no exista un constructor pagano, ¿quién se hará cargo y se responsabilizará de dicho mantenimiento?. Miedo, me dais miedo.
Pero lo que más “canta” y produce repulsa, se deriva del apartado relativo al Régimen Sancionador. Dentro de las dos categorías Graves y menos graves (o sea leves), se incluye la INCREÍBLE relativa a la menor importancia del incumplimiento de la obligación de presentar la memoria científica (Artículo 40.E). Sin hablar de plazos, sin estipular cuándo y transcurrido cuánto tiempo debería de considerarse una FALTA GRAVE; sencillamente: Ausencia de presentación,  falta menos grave.
Si esto es lo que ha dado de sí, la reunión de la Consejera de Cultura con los especialistas en el tema, podéis estar satisfechos. Sin memoria:  No ha habido excavación. Los materiales recuperados carecen de estratigrafía (igual que ocurre con los piteros). Se estafa al contribuyente. La comunidad científica queda en evidencia. Pero, ¡FALTA LEVE!
En fin, no entro en los vericuetos burocráticos a los que quedan sometidos los “que de verdad se curran la Arqueología”. En este País ya estamos muy acostumbrados a que los de “oficina”, te digan cómo tienes que hacer tu trabajo y después se “chupen” todos los derechos y las palmaditas. Cosas vuestras. Insisto.
Un breve vistazo a la Ley y te da la sensación de que es algo así como, encargarles a Marsal y Faura la redacción de un texto legislativo sobre “coleccionismo arqueológico”.
De nuevo, denuncio la ofensiva desatada para el desarrollo y explotación  (física, económica e intelectual) de lo que a partir de ahora denominaré el “Coto Arqueológico Nacional”, dentro de la cuál la batalla contra el detectorismo  y la negativa a su regulación, solo resulta una pantomima más.
 
 
 

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CONTESTACIÓN DE UN ARQUEÓLOGO 


 

Es cierto que el nuevo Reglamento de Actividades Arqueológicas en Andalucía (RAA)  es bastante abarcador en la delimitación de las actividades arqueológicas, llegando a extremos difícilmente justificables hoy ¿por qué se numeran entonces? Porque así viene recogido en la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía y este Reglamento la desarrolla, no puede suplantarla. Es decir, si la LPHA dice que las actividades arqueológicas son tales, el RAA debe repetir lo que dice la ley sobre esta cuestión. Esto sobre todo hace mención a los cerramiento y demás medidas de protección de los yacimientos y al estudio de los yacimientos ya excavados. Dos cosas más:

Repetir no significa necesariamente asumir. Quiero decir no sé si te has leído el RAA, pero si lo haces verás que en ningún momento se desarrollan los conceptos o procedimientos para las solicitudes de cerramiento y vallado ¿por qué? Pues pienso que hasta tú mismo puedes darte solito la respuesta, si no te la doy yo: porque cuestiones de este tipo están ahora encauzadas por otro tipo de expedientes administrativos. 

Con esto llegamos al segundo punto: ¿Por qué la LPHA englobó a este tipo de actividad como una actividad arqueológica? Pues porque cuando se hace la LPHA (aprobada en 1991), el sistema habitual de hacer excavaciones era mediante subvenciones de la Consejería de Cultura. La vía abierta para las subvenciones era las que tenían como fin el pago de los gastos de una actividad arqueológica, luego todo lo que no estuviese definido como actividad arqueológica no podía subvencionarse. Esta es la razón de que entre ellas se haya incluido el estudio de materiales en un museo o el dibujo de yacimientos. 

Ya ves, por qué motivo tan simple: si no era una actividad arqueológica no se podía subvencionar. Lamento haberte cortado el rollito de ir de víctima. El RAA no ha estado calculado ni diseñado en los oscuros despachos de la administración para cargarnos a los eruditos locales por miedo a que descubran que no sabemos nada de arqueología. No, lo siento. Otra vez será.

 Ah, se me olvidaba: la cuestión del régimen sancionador. 

Vamos a ver: la LPHA establece tres grados en la gravedad de las infracciones: muy graves, graves y menos graves. Y en los artículos 112 y 113 delimita cuáles son los comportamientos típicos sancionables: así el artículo 112.4 califica como grave la realización de una actividad arqueológica sin autorización o sin sujetarse a los condicionantes impuestos en la misma; el art. 113.5 el uso no autorizado de detectores de metal y el 113.6 culmina con una cláusula de cierre: el incumplimiento de todos las obligaciones formales recogidas en la LPHA y no enumeradas en estos artículos. Bien, a cada grado le asigna una sanción económica.

 Las menos graves: de 0  a  10.000.000 pts.

 Las graves: de 10.000.001 pts a  50.000.000 pts.

 Las muy graves:  más de 50.000.001 pts.

 Pues bien, como verás la no estrega de memorias o las demás obligaciones formales establecidas en la ley sólo podían introducirse en el RAA por la vía del art. 113.6, por eso se denominan "menos graves". Y por cierto, ya me parece bastante sanción de 0 a 10.000.000 pts por no entregar una memoria o el inventario de materiales... 

Como espero haberte demostrado tampoco en esta ocasión nos ha guiado nuestro odio feroz a los eruditos locales y nuestro ánimo de connivencia con los demás arqueólogos. Lo siento de nuevo.

 

 

 

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    Noviembre 2003